Cuando el Sargento Contreras recibió el aviso de que se había producido un incendio en la casa de un amigo, estaba lejos de suponer que aquel suceso ocasional le obligaría a una investigación compleja en la que se mezclaban hechos ocurridos en 1307 con intrigas y conspiraciones arrastradas durante siglos hasta nuestros días.
Tampoco Ignacio tuvo consciencia de las alarmas que disparó al descubrir casualmente la carta manuscrita de Jacques de Molay, Gran Maestre de la Orden del Temple, en la Abadia de Cluny.
La novela le permitirá acompañar a Lorenzo y a Ignacio en sus investigaciones, y le desvelará claves que solo el lector puede conocer.
La trama incluye una ficción sobre la Orden Templaria, pero no es un libro de “templarios”. Se citan, sí, algunos hechos históricos, pero arranca desde una fabulación que nunca sucedió. O eso creo.
Lorenzo Contreras sí que existe. Es cualquiera de los responsables anónimos de la Guardia Civil que trabajan por nuestra seguridad.
En la novela “la cruz de piedra” figura como ilustrador de la portada Ramón Vicent Pascual cuando su nombre es Vicent Ramón Pascual. Quiero aclarar que es un error mío y no de la editorial, porque esa fue la información que les proporcioné. Espero que se corrija en futuras ediciones.
Es un hecho irrefutable que siempre he pensado que Maduro era un usurpador deshonesto y que no había ninguna razón ética, estética ni moral para que el gobierno de España y la ultraizquierda, todos ellos encabezados por Zapatero, al que espero ver rindiendo cuentas cuanto antes, lo hayan apoyado más o menos veladamente.
Pero Maduro es Maduro y Venezuela es Venezuela.
Y Venezuela no se merece que un gran neo dictador, como el muy patán y encanallado Trump, la haya invadido y capturado a su presidente, por muy tramposo que sea, justificándolo con unas absurdas razones y anunciando unos planes inmediatos que me han puesto la carne de gallina.
Porque el gran Trump, el que ha dicho que <<se quedará>> hasta conseguir una transición a su gusto y que, mientras, las industrias petroleras norteamericanas entrarán en el país para sacar mucho más petróleo, el que necesitan los venezolanos para ser felices, no es más que un maldito amo del mundo, porque lo es, que no respeta la democracia ni el derecho internacional.
Que está fomentando un pacto de no agresión entre los tres poderosos para repartirse el mundo, de ahí que esté dejando caer a Ucrania en manos de Putin a cambio de que Rusia no le ponga pegas a su intervención en Venezuela, que será la ruina de Cuba, entre otras cosas, porque la isla caribeña vive en buen aparte de lo que le regala este país y no me extrañaría que cualquier día veamos a China invadiendo Taiwan sin que Trump no haga nada más allá que lamentarse de la invasión.
Un aliado traidor que quiere ver disuelta la Comunidad Europea y que, en caso de que Rusia invada Lituania para asegurar su base en Kaliningrado dirá, casi seguro, que eso no es cosa de la OTAN y que los defienda nuestra Comunidad si se atreve.
Y ha pasado a ponerse como ejemplo de como él, solo él, ha conseguido que los americanos residentes en los estados en los que ha desplegado la Guardia Nacional han podido salir a la calle sin temor a que le maten o les violen, aventurando que eso puede ocurrir en los que los gobernadores, demócratas todos ellos, no lo han permitido.
Trump es la figura resucitada de ese <<patriota>> tantas veces vista en las películas americanas, salvadores de los Estados Unidos de América, aunque sea encarcelando o matando a una parte de los propios americanos.
Y los que han salido a la calle en Madrid o en otras ciudades del mundo no saben lo que están celebrando, porque Trump, el nuevo libertador, no va a reconocer a Edmundo González Urrutia, el presidente electo y ha dicho que Codina, la que sacó de Venezuela, que casualidad, poco antes de la invasión, no le merece ninguna confianza.
No se que ocurrirá de ahora en adelante en el mundo, pero seguro que nada bueno.
Esperemos acontecimientos.
Valencia, 3 de diciembre de 2025, después de escuchar las declaraciones de Donald Trump, el que se considera merecedor del Premio Nobel de la Paz.
Que Marruecos no abre las fronteras de Ceuta y Melilla como, según la diplomacia española, había prometido, es un hecho. Y, en mi opinión, publicada desde hace mucho tiempo, no lo hace porque sería tanto como reconocer que ambas comunidades africanas forman parte de una nación ajena al reino de Marruecos
Y que España mantiene desde hace muchos años, ahora más, una posición de temor reverente a lo que pueda hacer Marruecos, es otro hecho evidente. Temor asociado a posibles amenazas sobre estas comunidades, sobre las aguas próximas a Canarias, sobre las zonas de pesca, o sobre permitir o no el paso a los que huyen de su propio país, o de naciones subsaharianas, en dirección a Europa.
Y no hay duda de que todo esto es cierto, pero no lo es menos que España tiene un poder muy importante sobre Marruecos: el de ser paso obligatorio de personas y mercancías de África a Europa.
Incluso se está hablado de un túnel submarino entre ambos continentes por el trayecto más corto, que es el Estrecho de Gibraltar.
Es cierto que es un paso recíproco y que España también se perjudicaría, pero el transporte de personas y mercancías es mucho más importante en dirección norte, porque es por el que introducen en Europa sus productos agrícolas e industriales.
Digo obligatorio y no digo verdad porque podrían derivar sus ferris a Italia, pongo por caso, pero eso sería un coste muy importante, con el riesgo añadido de que, si Marruecos se enemistara con España, que es una nación de la Comunidad Europea, dudo mucho de que otra nación de la misma comunidad le favoreciera las cosas.
Por supuesto que quiero unas buenas relaciones, unas relaciones excelentes, con nuestra nación vecina, que tiene muchos encantos y que vale la pena visitar, pero también quiero un gobierno español que defienda acertadamente nuestros intereses utilizando la diplomacia para negociar lo que es justo, sin abusos, pero sin aceptar chantajes ni presiones por parte de Marruecos.
Cosa que no sucederá con este gobierno por razones que desconozco, quizás relacionadas con <<las cosas>> que el gobierno marroquí ha averiguada sobre el presidente y algunos ministros con malas artes, utilizando el famoso programa Pegasus que, por cierto, es israelí.
Valencia, 31 de diciembre de 2025, el último día de un año muy poco afortunado.
Ayer escuché el discurso del Rey y, francamente, si en España hubiera un Presidente de la República en su lugar, creo que habría dicho prácticamente lo mismo.
Porque, estando España en una situación de crispación, bloqueo parlamentario y desencanto como la actual, obvió temas muy importantes del cada día, como es el del paro, la corrupción, la vivienda, el de los gravísimos incendios que hemos sufrido, las relaciones con los países americanos y otros, para centrar en el lo que es la razón de ser de nuestros males: abandonar el proyecto común y los valores sociales y democráticos que se consiguieron en la transición, por la nefasta influencia y el desproporcionado poder que han alcanzado extremismos y populismos, eso lo digo yo, que él solo lo dio a entender, y el creciente desapego con Europa.
Y, claro, los que saben lo que de verdad le conviene a España, los independentistas, los herederos de los terroristas, los nacionalistas <<recoge nueces>> y los comunistas de Sumar y restar, se han apresurado a manifestar los <<como se atreve>> o, <<no me importa lo que diga porque no lo reconozco como Rey>>.
Comentarios que no merecen ni diez segundos de análisis porque son tan falsos como interesados y perversos.
Y luego está VOX, ese partido al que muchos preguntan <<que quiere hacer cuando sea mayor>> y que yo me he cansado de decir que, tal como está actuando, es cada vez más populista y menos democrático.
Porque ignorar al Rey por considerarlo débil, esperando quizás un Rey tipo Santiago <<matamoros>> montado en un caballo negro, con lanza y espada, expulsando de España a los inmigrantes, a los comunistas, a los independentistas, o a Bildu, o no conocen la Constitución, que sí que la conocen, o no quieren subordinarse a su marco de actuación, en la que el Rey solo es el gran moderador y la imagen de España, dentro y fuera de nuestras fronteras.
Lo dicho, VOX empieza a ser un problema grave, porque está desmontando su estructura tradicional, la de una ejecutiva de varias tendencias que daban opiniones y tomaban decisiones, por una banda de niñatos prepotentes, protestones y llorones, en la que están sustituyendo a personas con criterio, peligrosas para Abascal, por jóvenes seguidores del <<gran caudillo>> sin cuestionar ninguna de sus decisiones.
Es decir, que está evolucionando desde la democracia hacia el caudillismo insumiso y por encima de leyes y normas, que no acude al Parlamento el día de la Constitución alegando que también va no se quién, o que menosprecia al Ray un día sí y otro también.
Un partido casi antisistema, como Bildu, por ejemplo.
Que se dedica a torear desde la barrera diciendo al PP lo que tiene que hacer, o lanzando promesas imposibles de cumplir, pero sin mojarse en el cogobierno de las autonomías.
Porque, si son tan listos y tan guapos como dicen, que exijan las carteras de vivienda y agricultura de Extremadura para apoyar a Guardiola.
De esta forma demostrarán que, sí, que ellos pueden arreglar de un plumazo estos dos grandes problemas de aquella comunidad, y de toda España, según manifestaban en su campaña electoral.
Se han celebrado las elecciones en esa comunidad y escucho y leo opiniones de todos los gustos, politólogos unos, expertos en buscar tres pies al gato y tertulianos en general, con los que no suelo estar de acuerdo porque emiten versiones, o interesadas, o condicionadas por su propio mundo que es el de la confrontación como base de la tertulia, porque si todos estuvieran de acuerdo, sería menos atractivo
Así que, sabiendo que mi opinión es mi opinión y no represento a nadie, me atrevo a decir, en primer lugar, que el ganador indiscutible es el PP porque es el que ha conseguido más votos. Ellos y nadie más.
No han conseguido mayoría absoluta como les hubiera gustado, pero, en principio y si la política española fuera como antaño, tiene mayoría suficiente porque ha conseguido más votos que el conjunto de la izquierda.
Que el gran perdedor es el socialismo extremeño, tantos años amo y señor de las decisiones políticas de esas hermosas tierras, ahora convertido en un partido sin fuelle. Desconozco si ha sido por la dudosa calidad del candidato o por el peso negativo de Pedro Sánchez, volcado en la campaña, pero el hecho objetivo es que este partido, en otros tiempos triunfador, se ha ido al garete.
Que VOX casi ha doblado su presencia en el parlamento extremeño, lo que hace que muchos <<observadores cualificados>> le tilden de ganador, cuando se ha quedado a dieciocho votos del PP y a siete del PSOE. Que ha subido mucho, sí, pero la gran pregunta es ¿De qué le sirve?
Porque VOX, por mucho que se alabe su crecimiento y no alcanzando el PP la mayoría absoluta, tiene exactamente el mismo poder que cuando tenía menos escaños: ninguno para crear, mucho para destruir.
El dieciséis de noviembre de este mismo año publicaba en mi blog y en Facebook un artículo titulado <<VOX, cabeza de ratón en la política española>> en el que manifestaba mi opinión de que VOX no deja de ser un partido estorbo, de los que ni comen ni dejan comer, y con una super autosuficiencia impostada que les hace creer que son más de lo que realmente pueden.
Y estas elecciones lo han demostrado, porque habiendo hecho una campaña potente, con Abascal en primera persona montado en su caballo dialéctico y populista de promesas que nunca podrá cumplir porque nunca gobernará, <<solo>> ha conseguido once escaños.
Y recalco lo de <<solo>> porque, habiendo recibido votos hasta del PSOE, del PP supongo que pocos o ninguno porque ha ganado un escaño, nos ha hecho ver cual es su verdadero techo electoral, porque aquí han confluido circunstancias que no es fácil que se repitan en otras ocasiones.
Así que, señor Abascal, no siga pensando en superar al PP en algún momento y ser cabeza de oposición o jefe de gobierno, porque es absolutamente imposible.
Influyente, si lo acepta como tal el PP, sí. Prepotente no.
Y para que el PP le acepte como socio, tiene que desmontarse del caballo de la soberbia propagandista y buscar máximos o mínimos comunes denominadores sobre los que puedan trabajar.
Y si, por un momento, está pensando en provocar unas nuevas elecciones con exigencias inaceptables, tendrá que hacérselo mirar. El partido y sus votantes.
En cuanto a Pedro Sánchez, que dirá que <<él no ha sido>>, como siempre, y nos venderá resistencias y recuperaciones, lo mejor que puede hacer por España, por su partido y por él mismo es dejar paso a quien pueda reconstruir el PSOE, como ha hecho el PP, porque si estos ganan el poder y lo hacen mal, tampoco podremos bajarlos del machito en varias legislaturas, como está ocurriendo con el gobierno actual.
Por cierto, los hechos demuestran loque era evidente: que no es la izquierda la que puede frenar a VOX como dice su relato. Solo el PP puede y, en cierta medida, lo está haciendo.
En lo que se refiere a Podemos-IU, más de lo mismo, aunque el hecho de distanciarse de algo tan vaporoso y en declive como Sumar les haya hecho ganar votos. Supongo que es su techo electoral en Extremadura y no tengo opinión sobre lo que pueden conseguir en otras comunidades o a nivel nacional, porque son un caso muy especial.
En resumen. Yo me eduqué con unos maestros que me enseñaron que el primero es el ganador, el segundo el segundo, el tercero el tercero y el cuarto, cuarto. Y que, por lo que sé, en matemáticas no existe nada que defienda que el tercero es el ganador porque <<ha superado las expectativas>>.
Y también la RAE define como ganador al que gana, sin ninguna condición adicional.
Incluso en la España de los relatos y las posverdades.
Valencia, 22 de diciembre de 2025
José Luis Martínez Ángel.
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Enlace a mi comentario sobre VOX del 16 de noviembre
La Constitución y las leyes actuales permiten lo que está ocurriendo: que el presidente del gobierno aguante en la Moncloa sin el respaldo de la mayoría parlamentaria y funcionando en base a Decretos Ley que luego no se aprueban en el Parlamento.
Y podría seguir siendo presidente hasta 2027 sin convocar consejos de ministros y viajando de oriente a occidente en su Falcon, asistiendo a reuniones de todo tipo que le permitan tener una cierta presencia internacional, porque una moción de censura ganadora no se prevé, ya que los partidos que han dejado de apoyarle no le dejarán caer de ninguna manera, y una cuestión de confianza, menos.
Ni siquiera si la vicepresidenta comunista, la del ático en la Castellana de 440 metros cuadrados, dejara su ático, su sillón y esas comparecencias públicas que tan bien le sientan y volviera al frio de la calle con sus sumadores, porque podría reducir el número de ministros y aquí paz y después gloria.
Aunque, pensándolo bien, Yolanda Díaz podría volver a ejercer como abogada laboralista, su profesión, lo que hizo muy corto tiempo, pero que quieren, yo no la veo.
O pasarse a otro partido para completar la colección de conjuras y traiciones que ha definido su carrera política.
Pero, de hacerlo, no dejaría de ser una decisión testimonial de mucho calado que, insisto, no tomará, porque cuando se pone en su papel de oposición tronante al gobierno del que forma parte y pide una remodelación absoluta de las carteras ministeriales, se refiere a las que dependen de Pedro Sanchez, naturalmente, que es el grupo socialista, y no a las suyas porque lo son por cupo, intocables, y son solo ellos, los de Sumar, los que tienen la autoridad para cambiarlos.
Por lo que mi opinión es que Pedro Sanchez aguantará, si la justicia no le hace dimitir por lo que ya sabemos y por lo que queda por saber de algunos pesos pesados, como Zapatero, Bono, incluso de Pepiño Blanco, que, presuntamente, podrían estar en ese fango real, no el del relato del presidente, que le rodea.
O que, supuestamente otra vez, el propio Pedro Sanchez sepa mucho más de lo que dice saber de lo que empezó a ocurrir prácticamente al día siguiente de que tomara posesión de su cargo sustituyendo al pánfilo Rajoy, no porque sea pánfilo como persona, pero si como político, porque no las vio venir y le traicionaron incluso los parlamentarios del PNV, esos tan puros y tan antiespañoles, que aceptan, por hacer un favor a España y tapándose la nariz, que Andoni Ortuzar, expresidente del PNV, sea contratado en Telefónica como nuevo consejero de Movistar Plus.
¿Cómo van a apoyar una moción de censura a Pedro Sánchez sabiendo que Feijóo pondría a tantos de patitas en la calle?
Es posible que luego los sustituyera por <<los suyos>>, pero, de momento, lo que está claro es que se irían a la calle o a la cárcel muchos de los nuevos ricos o bien colocados de la política.
Terrible lo que los hombres pueden hacer a otros hombres. Iba a escribir un alegato sobre la bestialidad humana provocada por esa gente poderosa, mucho más bestia que el asesino despiadado de la imagen, los que están en el origen de toda canallada pasada, presente y futura, pero ya está todo escrito y nada aprendido.
Es una imagen descarnada, un terrible primer plano, pero creo que debía publicarla para que no olvidemos quienes son los verdugos y quién el peligroso enemigo a punto de ser asesinado.
Lo siento por nosotros, los que nos decimos humanos
O, para ser más precisos, con los mismos. Naturalmente el término <<perro>> no lo utilizo como peyorativo, sino dentro de una frase-refrán que se ajusta mucho a la realidad de los hechos.
Porque leo en el diario Última Hora que la nueva Fiscal General, Teresa Peramato, ha nombrado a Julio Cano como jefe de su Secretaría Técnica y que en su toma de posesión aludió a << la necesidad de que la Fiscalíacomprenda la realidad social en toda su diversidad y que comparta con la ciudadanía sus deseos de justicia e igualdad>>.
Y añadió textualmente: <<aspiro a una Fiscalía que mire hacia adelante, que no se limite a aplicar la ley, sino que la interprete desde la comprensión profunda de la sociedad a la que sirve. Una Fiscalía que reconozca sus cambios y que entienda y comparta sus retos>>
Y de ahí lo de los mismos collares. Porque la Fiscalía, señora Peramato, no está para comprender profundamente a la ciudadanía a la que, eso sí, sirve.
La Fiscalía, los fiscales, están para descubrir la verdad en los procesos judicialessegún las pruebas o los indicios motivados descubiertos y, en su caso, recomendar sanciones o penas a los presuntos culpables, aplicando los atenuantes o agravantes que concurran en cada caso, de acuerdo con las leyes vigentes en cada momento.
Y su frase es, con otro texto, el famoso <<manchar las togas con el polvo del camino>> de otro Fiscal General, Conde-Pumpido, entonces a las órdenes de Zapatero, como lo ha estado a las de Pedro Sánchez el recién condenado, García Ortiz y al que parece que también será fiel la nueva Fiscal General.
Porque es el Legislativo el único, ese sí, el que puede y debe <<comprender a la sociedad a la que sirve>>, promulgando nuevas leyes o modificando las existentes según cambie la situación social del país.
Solo ellos son los que tienen ese poder y no los jueces ni los fiscales que, repito, solo pueden y deben aplicar las leyes de cada momento, con una pequeña horquilla de interpretación personal, también limitada por las leyes.
Y, a partir de ahí, la judicatura actuará según los hechos y no las opiniones, con una justicia que puede ser cruel, porque es sancionadora, atendiendo a su imagen tradicional de ser ciega y con una balanza para sopesar las pruebas.
Naturalmente, cuando hablo del Legislativo, me refiero a un Congreso plural y libre de secuestros por parte del Ejecutivo, con una presidencia imparcial y sin chantajes de ningún tipo. Algo totalmente diferente a lo que tenemos en este momento, en el que las votaciones se ganan o se pierden en términos de comprar y vender votos a cambio de cesiones y chalaneos, no cediendo parte de los programas políticos de cada partido, que es o es lo normal, sino vendiendo pedazos de Estado a cambio de acuerdos espurios y contrarios al bien común.
Así que, Teresa Paramato, cuídese muy bien de obrar como lo hizo su antecesor, o terminará de hundir el prestigio de la Fiscalía y acabará tan mal como el mimo ha acabado.
Nuestra hiperactiva vicepresidenta primera, María Jesús Montero, médica de profesión, olvidadiza por afición, no sabe, no recuerda, no contesta, sobre sus varios asesores de mucha confianza. Los de poner la mano en el fuego.
La que ya había presentado síntomas alarmantes, porque estuvo muchos años en el gobierno andaluz en tiempo de los ERE, alguno de ellos como consejera de hacienda y, ni vio nada, ni se acuerda de nada.
Y ahora le ocurre lo mismo, pero más, que a otros miembros del gobierno que apenas conocían, según dicen, a muchos de los que fueron sus compañeros de mesa y mantel durante años. Y ahí me quedo.
Será un virus.
Pues nada. Que siga destrozándose las manos aplaudiendo a su idolatrado presidente, otro que está demostrando tener memoria de pez, memoria política se entiende y no recuerda nada de la vida privada de sus asesores más directos, los que han sido su núcleo duro, duro, duro.
Posiblemente porque todas sus interneuronas están focalizadas en la tal Ayuso, que de esta sí que se acuerda todos los días, olvidando que él es el presidente del gobierno y la otra la de una autonomía. Y qué, si ya es ridículo actuar como oposición de la oposición en el Parlamento, lo es mucho mas si se comporta como oposición de una autoridad nacional situada en un escalón inferior al suyo.
Fijación preocupante que no dice nada bueno del equilibrio mental de Pedro Sánchez Pérez-Castejón, el que quiere ser Caudillo de España, no sabemos por la gracia de quién.
Y ahora, como tienen la mano agotada de firmar tantas leyes y el cerebro enturbiado de tanto pensar en nuestros problemas de cada día, olvidando sus propios intereses, las Cortes Españolas, las de lo que sigue siendo España mal que le pese a más de uno, cierran el chiringuito hasta febrero, esperando, quizás, que, cuando vuelvan a abrir sus puertas, los astros estén alineados en favor de nuestro querido presidente, señor de Gaza y líder mundial en la defensa contra el cambio climático.
El que dice que no se puede ir a perder a eurovisión porque participa Israel, pero mantiene en la internacional socialista, la que él preside, al partido socialista de esa misma nación.
<<Cosas veredes, Cid, que farán fablar las piedras>>, dijo Alfonso VI al que entonces era su paladín, Rodrigo Díaz de Vivar, pero lo que suponía el buen Rey no era, ni de lejos, tan sorprendente y amenazador como lo que estamos viendo los españoles cada día en nuestros noticiarios.
Se dictó sentencia sobre el ex Fiscal General del Estado y ayer se publicó el texto completo en el que se relata sus motivaciones y no tengo nada que decir, como nunca he hecho cuando se trata de resoluciones judiciales, porque creo en nuestra judicatura y respeto sus resoluciones sin mirar el supuesto color de la toga de los jueces.
Y me refiero exclusivamente a los tribunales del Poder Judicial, compuesto por profesionales elegidos por otros profesionales y no tanto al Constitucional, que pueden no ser jueces y son elegidos por partidos políticos y a alguna otra entidad responsables de fiscalizar, dependiente de los mismos políticos que los han nombrado para que los fiscalicen.
Pero en el texto hay algo que me ha llamado la atención porqué es un tema que ya comenté hace algunos años y que ahora se ha producido en el Tribunal Superior.
Todos los que tenemos algún interés por nuestra justicia sabemos que los encausados tienen derecho a mentir en favor de su defensa, al contrario de los testigos, que tiene la obligación ineludible de decir la verdad, so pena de ser encausados si se descubre alguna falsedad en sus declaraciones.
Menos los periodistas.
Porque tienen el privilegio, y son los únicos, de testificar sin que se pueda comprobar la veracidad de lo que declaran porque tienen el derecho de proteger sus fuentes.
Y así, la sentencia ayer publicada, dice, más o menos que, aunque sus declaraciones tienen cierta solvencia, no se puede demostrar que sean ciertas porque es imposible ir más allá de su palabra y son contradictorias con las de otros testigos.
Y siendo esto cierto en este y en todos los juicios, ¿qué objeto tiene citar como testigos a periodistas?
Sé que los llaman las defensas o las acusaciones a su conveniencia, pero lo sensato sería que los jueces no los aceptaran como testigos, a no ser que, previamente a su declaración, se mostraran conformes en declarar las fuentes de su información sí el tribunal lo estima conveniente.
Cosa que nunca aceptarán, porque quedarías como <<poco de fiar>> para sus futuros informadores.
En fin, es una opinión que no nos llevará a ninguna parte porque tengo opinión, pero no poder para cambiar una situación absolutamente kafkiana ya que, como dice Mota en sus parodias, si hay que ir se va, pero <<total p’a que>>
Resulta que Pilar Bernabé García, la que sigue siendo Delegada del Gobierno en la Comunitat Valenciana y ascendida a Secretaria de Igualdad del PSOE a nivel nacional por su constancia en fustigar a Mazón, el impresentable, por su retraso en dar la alarma el día en que la Dana que arrasó los municipios de la zona sur de Valencia, ha tardado ¡cinco meses! en sacar de un cajón las denuncias de acoso y comportamiento sexista de Paco Salazar, el que iba a subir a los altares de la organización del PSOE.
Y lo ha hecho porque las responsables de igualdad de las autonomías han alzado la voz pidiendo explicaciones en una reunión que se abortó rápidamente para evitar males mayores a las <<ocultadoras>>, ministra y secretaria.
Curioso. Otra vez el color del cristal con que se miran las cosas, porque si bien es cierto que no puede haber ninguna comparación sobre la gravedad de ambos hechos, no es menos cierto que la actuación de Pilar Bernabé indica una doble moral tan evidente como lamentable.
Luego se ha justificado de mil maneras alegando, entre otras cosas, que el denunciado ya no está en el PSOE o supuestos fallos informáticos que solo han afectado a estas denuncias, pero da la impresión de que ni ella, ni su ministra, tenían el menor interés en defender a las socialistas víctimas del innombrable, ni de escuchar a las que las están apoyando con tanta vehemencia.
Supongo que ambas seguirán felices en sus cargos, y si no felices al menos acomodadas, pero espero que nuestra Delegada del Gobierno no se atreverá a seguir manteniendo esa pose de política pura y responsable que ha querido reflejar en el pasado.